El conjunto francés se adelantó antes del descanso, pero el Madrid insistió hasta el final y encontró el empate en la última jugada.

El Real Madrid empató 1-1 contra el Paris FC en el Alfredo Di Stéfano en un partido de Women’s Champions League que tuvo un final muy intenso. El equipo blanco no hizo un partido perfecto, pero sí demostró una virtud importante: no dejó de creer hasta la última jugada.

La primera parte fue de dominio madridista. El equipo tuvo más balón, llegó con frecuencia al área rival y generó las mejores ocasiones. Linda Caicedo fue una de las jugadoras más desequilibrantes. En una de sus acciones, dejó atrás a varias rivales dentro del área y terminó estrellando el balón en el palo.

También lo intentaron Feller, Däbritz y Redondo, pero el gol no llegó. Y cuando parecía que el Madrid estaba más cerca del 1-0, apareció el golpe del Paris FC. En el minuto 40, Azzaro marcó de penalti y puso por delante al conjunto francés.

En la segunda parte, el partido se abrió más. Hubo ocasiones en las dos áreas y el Madrid tuvo que asumir riesgos. Chavas, la portera visitante, evitó el empate con varias intervenciones importantes. Linda Caicedo volvió a estar cerca y Weir también tuvo una ocasión clara antes del final.

El empate llegó cuando ya casi no quedaba tiempo. En la última jugada, Weir aprovechó un balón suelto en el área y marcó el 1-1 definitivo. Fue un gol de fe, de insistencia y también de calidad para aparecer en el momento justo.

Además, ese tanto tuvo un valor especial: Weir alcanzó los 50 goles como madridista. No fue solo un gol para salvar un punto, sino también un momento importante en su etapa en el club.

Mi lectura del partido es que el Madrid mereció algo más por lo generado, pero sufrió por no aprovechar sus ocasiones. Aun así, empatar en la última jugada también habla del carácter del equipo. En Europa, esa mentalidad puede valer mucho.

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