El filial remontó dos goles antes del descanso, volvió a sufrir en el añadido y Palacios firmó un empate de carácter en el último instante.
El Real Madrid Castilla empató 3-3 contra el Arenas de Getxo en el Alfredo Di Stéfano en un partido lleno de cambios emocionales. Fue una tarde de errores, reacción, orgullo y tensión hasta el último minuto.
El Castilla empezó llevando la iniciativa y generó las primeras ocasiones, pero el Arenas golpeó primero. Marcos Fernández marcó el 0-1 en el minuto 19 y Álex Hidalgo hizo el 0-2 en el 42. En ese momento, el partido parecía muy complicado para el filial blanco.
Sin embargo, la reacción llegó justo antes del descanso. Rachad recortó distancias en el minuto 45, aprovechando un rechace del portero tras un disparo de David Jiménez. El Castilla no se quedó ahí y siguió apretando. Ya en el añadido de la primera parte, Pol Fortuny recogió otro rechace y puso el 2-2 con la izquierda.
Ese final de primera mitad cambió completamente el ambiente. El equipo se fue al descanso con vida y con la sensación de haber corregido a tiempo un partido que se estaba escapando.
En la segunda parte, el Castilla buscó completar la remontada, aunque le faltó claridad en los últimos metros. El partido parecía destinado al empate, pero en el 90+2 el Arenas volvió a adelantarse con un penalti transformado por Bazaga.
El golpe fue duro, pero el Castilla todavía tuvo una última respuesta. En el minuto 95, Palacios apareció de cabeza para marcar el 3-3 definitivo. Fue un gol de insistencia, de carácter y de no rendirse.
Mi lectura del partido es que el Castilla mostró alma, pero también dejó señales de fragilidad. Marcar tres goles y no ganar siempre deja una sensación extraña. Aun así, rescatar un punto en el minuto 95 puede ser importante, sobre todo en una pelea tan ajustada por los puestos de playoff.
