El equipo de Pau Quesada dominó de principio a fin y cerró una semana perfecta con una victoria muy completa en el Di Stéfano.
El Real Madrid ganó 4-0 al Levante UD en el Alfredo Di Stéfano en una actuación muy completa. El equipo llegaba después de una victoria europea ante el PSG y necesitaba confirmar esas buenas sensaciones también en Liga F. Lo hizo con autoridad, sin apenas dudas y con cuatro goleadoras diferentes.
Desde el inicio, el Madrid llevó el peso del partido. Pau Comendador tuvo una de las primeras ocasiones con un disparo desde la frontal y Alba Redondo también lo intentó desde lejos. El equipo atacaba con continuidad y obligaba a Coronado, la portera visitante, a intervenir con frecuencia.
El 1-0 llegó en el minuto 17. Holmgaard puso un balón al área, Keukelaar lo recentró de cabeza y Pau Comendador aprovechó el rechace después de estrellar su primer remate en el larguero. Fue un gol importante para ella y también para el equipo, porque abrió un partido que ya estaba claramente dominado por las madridistas.
En la segunda parte, el Real Madrid fue todavía más contundente. Holmgaard hizo el 2-0 con un disparo lejano que tocó en una defensora antes de entrar. Poco después, Redondo marcó el tercero con un cabezazo tras un buen centro de Weir. El partido quedó prácticamente sentenciado.
El 4-0 llegó con Rocío, que remató un saque de esquina para cerrar la goleada. A partir de ahí, el Madrid siguió generando ocasiones, aunque el marcador ya no se movió.
Mi lectura del partido es que el Real Madrid hizo lo que tenía que hacer: dominar, marcar y no dejar crecer al rival. Fue una victoria limpia, útil y convincente antes del parón. Una de esas goleadas que refuerzan al equipo porque mezclan resultado, juego y confianza.
