El Madrid resolvió el partido con una primera parte muy superior y confirmó su fuerza como local con goles de Mbappé, Bellingham y Carreras.

El Real Madrid ganó 4-0 al Valencia en el Santiago Bernabéu en una de sus noches más tranquilas de la temporada. Desde los primeros minutos se vio a un Madrid mucho más intenso, más rápido y más seguro que su rival. El Valencia intentó defenderse, pero casi siempre llegó tarde a las jugadas importantes.

El ambiente en el Bernabéu era bastante positivo. No era una noche de tensión máxima, como puede pasar en Champions, sino un partido en el que la afición esperaba ver a un Madrid dominante. Y el equipo respondió muy pronto. Arda Güler se movía bien entre líneas, Bellingham aparecía cerca del área y Mbappé atacaba los espacios con mucha facilidad.

El primer gol llegó en el minuto 19. Después de una acción dentro del área, el árbitro señaló penalti por mano de Tárrega. Mbappé tomó la responsabilidad y marcó el 1-0. Fue un gol importante porque abrió el partido y dio todavía más confianza al Madrid. A partir de ese momento, el Valencia tuvo que salir un poco más, pero no encontró la manera de hacer daño.

El segundo gol llegó en el minuto 31, otra vez con Mbappé como protagonista. La jugada fue rápida y bien construida. Arda Güler participó con mucha calidad y el francés terminó la acción con una definición precisa. En ese momento, desde la tribuna la sensación era clara: el partido estaba muy cerca de romperse definitivamente.

Antes del descanso llegó el 3-0. Bellingham recibió cerca de la frontal y sacó un disparo colocado, de mucha calidad. Fue probablemente el gol que terminó de cerrar el partido. El inglés volvió a demostrar que no solo participa en la construcción del juego, sino que también aparece en zonas decisivas.

En la segunda parte, el ritmo bajó un poco. Era normal: el Madrid ya tenía el partido controlado y no necesitaba jugar con la misma urgencia. Aun así, siguió generando peligro. El Valencia intentó resistir, pero nunca dio la sensación de poder meterse realmente en el encuentro.

El cuarto gol llegó en el minuto 82, con un gran disparo de Álvaro Carreras. Fue un gol perfecto para cerrar la noche, porque levantó otra vez al público y dejó una imagen muy positiva del equipo.

Mi lectura del partido es que el Madrid ganó como un líder: con autoridad, con pegada y sin sufrir. Mbappé fue decisivo, Bellingham volvió a marcar diferencias y Carreras puso el cierre a una goleada que dejó muy buenas sensaciones en el Bernabéu.

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