El Madrid superó los cien puntos y firmó una actuación muy completa ante un Olimpia Milano que no pudo seguir el ritmo blanco.

El Real Madrid ganó 106-77 al Olimpia Milano en el Movistar Arena en una de las noches ofensivas más completas de la temporada. Desde el primer cuarto, el equipo blanco jugó con ritmo, confianza y mucha claridad en ataque. El resultado final refleja bastante bien lo que se vio en la pista: un Madrid superior durante casi todo el partido.

El inicio ya marcó el camino. El Madrid anotó 30 puntos en el primer cuarto y terminó ese periodo 30-23. No era todavía una ventaja enorme, pero sí mostraba que el equipo estaba cómodo. Movía bien el balón, encontraba buenos tiros y castigaba cada error defensivo del conjunto italiano. Milano intentó responder, pero le costaba mucho frenar la velocidad del Madrid.

En el segundo cuarto, la diferencia empezó a crecer. El Madrid siguió anotando con facilidad y mejoró también en defensa. El parcial dejó el marcador en 54-36 al descanso, una ventaja muy importante en un partido de EuroLeague. Desde la grada, la sensación era que Milano necesitaba cambiar mucho para volver al partido, porque el Madrid estaba controlando el ritmo y también la energía emocional de la noche.

Trey Lyles fue uno de los protagonistas. Terminó como top player del partido, con 17 puntos y 25 de valoración. Su actuación fue muy importante porque aportó puntos, presencia y seguridad. Hezonja también tuvo un papel destacado, y el equipo encontró aportaciones de varios jugadores. Esa fue una de las claves: no dependió solo de una estrella, sino de un ataque muy repartido.

El tercer cuarto confirmó la superioridad blanca. El Madrid mantuvo la intensidad y cerró el periodo con 78-55. A partir de ahí, el partido estaba prácticamente decidido. Milano intentó no desconectarse del todo, pero la diferencia era demasiado grande.

En el último cuarto, el Madrid no bajó el ritmo y terminó superando los cien puntos. Eso siempre tiene un impacto especial en la grada, porque convierte una victoria clara en una noche de disfrute. El 106-77 final fue contundente y dejó al Movistar Arena con una sensación de fiesta deportiva.

Mi lectura del partido es que el Madrid ganó con autoridad y con un ataque muy fluido. Cuando este equipo corre, comparte el balón y defiende con intensidad, es muy difícil de parar. Ante Milano, todo salió casi redondo.

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