El Castilla empezó perdiendo, empató con Pol Fortuny y encontró el premio final con un gol de Palacios en el añadido.
El Real Madrid Castilla ganó 2-1 al Bilbao Athletic en el Alfredo Di Stéfano en un partido de esos que se recuerdan por el final. El filial blanco tuvo que remar desde muy pronto, porque el conjunto vasco se adelantó en el minuto 5 con un gol de Ibon Sánchez.
Ese inicio pudo hacer mucho daño, pero el Castilla no se hundió. Al contrario, empezó a tener más balón, a pisar campo rival y a generar peligro con paciencia. La recompensa llegó en el minuto 22, cuando Pol Fortuny aprovechó un rechace después de una parada de Santos a un cabezazo de Yáñez. El 1-1 devolvió tranquilidad y cambió el ambiente del partido.
A partir de ahí, el Castilla tuvo fases de dominio, aunque el Bilbao Athletic también respondió. Fue un duelo equilibrado, con momentos para los dos equipos y con mucha intensidad, como suele pasar en los partidos entre filiales. En la primera parte, Joan Martínez tuvo que sacar un balón sobre la línea, una acción que evitó que el partido volviera a ponerse cuesta arriba.
En la segunda mitad, el encuentro se volvió más cerrado. El Castilla lo intentaba, pero le costaba encontrar espacios claros. La ocasión más importante antes del gol llegó en el minuto 85, con un disparo de Leiva desde la frontal que se estrelló en el poste.
Cuando parecía que el partido acabaría en empate, apareció Palacios. En el añadido, se adelantó a la defensa en un centro de Diego Aguado y tocó el balón lo justo para superar al portero. Fue un gol de delantero atento, de creer hasta el final.
Mi lectura del partido es que el Castilla ganó por insistencia. No hizo un partido perfecto, pero sí tuvo carácter. Empezar perdiendo tan pronto y acabar ganando en el añadido dice mucho de la mentalidad del equipo.
