El Madrid perdió su imbatibilidad en casa ante un Panathinaikos muy sólido, que marcó la diferencia en la primera parte.
El Real Madrid perdió 77-87 contra Panathinaikos en el Movistar Arena en una noche complicada de EuroLeague. No fue una derrota por falta de esfuerzo, porque el equipo intentó reaccionar después del descanso, pero sí fue un partido marcado por un inicio demasiado débil y por la seguridad del rival en los momentos importantes.
Desde el primer cuarto se notó que Panathinaikos había entrado mejor al partido. El equipo griego jugó con más claridad, atacó con paciencia y castigó cada error del Madrid. El primer parcial terminó 16-22, una diferencia que todavía era pequeña, pero que ya mostraba una sensación incómoda: el Madrid no estaba encontrando su ritmo habitual en casa.
En el segundo cuarto, el problema se hizo más grande. Panathinaikos siguió anotando con regularidad y encontró puntos importantes con TJ Shorts, Faried y Sloukas. Además, el acierto exterior visitante fue clave. El Madrid intentó responder con acciones de Feliz, Tavares y algunos momentos de Hezonja, pero no consiguió frenar la dinámica del partido. Al descanso, el marcador era 38-52, y el ambiente en el Movistar Arena ya era de preocupación.
Después del descanso, el Madrid mejoró. Andrés Feliz dio energía, Tavares empezó a pesar más cerca del aro y el equipo intentó subir la intensidad defensiva. Durante algunos minutos, pareció posible acercarse en el marcador, pero Panathinaikos no perdió el control. Cada vez que el Madrid encontraba una canasta importante, el equipo griego respondía con calma.
El tercer cuarto terminó 59-73, todavía con una diferencia grande. En el último periodo, el Madrid siguió empujando, pero la remontada nunca llegó a ser real. La distancia bajó en algunos momentos, aunque Panathinaikos siempre encontró una manera de mantener el partido bajo control.
También fue una noche especial para Gabriel Deck, que alcanzó los 400 partidos con el Real Madrid. Ese detalle tuvo importancia, aunque quedó un poco tapado por el resultado.
Mi lectura del partido es que el Madrid reaccionó, pero demasiado tarde. Contra un equipo como Panathinaikos, no puedes regalar media parte. El esfuerzo final estuvo, pero la diferencia ya era demasiado grande. Fue una derrota dura, sobre todo porque llegó en casa, pero también una lección clara: en EuroLeague, cada cuarto cuenta.
